Melo puede hacer sufrir a los Rockets

Por Marcos J Brenes (The Gondol)

Algo mágico sucedió la pasada temporada en Houston. En la historia de la liga ha ocurrido en varias ocasiones, donde un equipo bueno, pero claramente inferior a la competencia, encuentra una combinación perfecta que los lleva a un campeonato con el que nadie contaba.
El más reciente ejemplo lo fue la belleza que se dio en Dallas en el 2011, donde una superestrella se creció para guiar a un balanceado equipo contra uno lleno de futuros miembros del salón de la fama.

Ese parecía ser el caso con los Rockets la pasada temporada.

Con 52 segundos restando en el quinto juego de la serie entre los Rockets y los eventuales campeones Warriors, el estelar Chris Paul se desgarró el hamstring derecho. La victoria en dicho partido con marcador de 98-94 puso al frente a Houston tres a dos en la serie, con dos oportunidades de eliminar a los excesivamente favoritos Warriors. En ambos partidos restantes de la serie, los Rockets tuvieron una ventaja de más de 15 puntos, la que no pudieron retener sin uno de los mejores armadores de todos los tiempos en cancha.

La fórmula ganadora que les permitió a los Rockets tener a los tres veces campeones contra las cuerdas se basaba en rodear a CP3 y el MVP de la temporada James Harden, de jugadores de reparto, versátiles, que conocieran su rol a capacidad y sin quejas ni conflictos.

La estrategia los llevó al mejor récord de la liga durante la temporada regular, y a tener la mejor ofensiva y la sexta mejor defensa.

Ese equipo ya no existe igual que antes.

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